SOMOS

¿Te imaginas un lugar donde puedas ser tú mismo, con tus dudas y tus sueños, y encontrar a alguien que camine a tu lado? Eso es lo que Adam y Joselyn han estado haciendo desde el 2005.

No es solo un trabajo; es su pasión, es su respuesta a un llamado de Dios que les cambió la vida.

Todo empezó hace casi 20 años, con jóvenes como tú. Desde entonces, han cruzado fronteras: han servido en dos países, en tres estados de EE.UU. y en Toluca, México. ¿La razón? Una sola: creen en el poder de caminar junto a un joven para ayudarlo a crecer y a encontrar su lugar en Dios. Esa chispa inicial no se ha apagado; hoy arde más fuerte que nunca a través de Siervos en Misiones (SEM) .

Pero, ¿cómo nace SEM? Imagina recibir un sueño tan claro que no lo puedes ignorar.

En el 2018, a través del hermano de Joselyn, Dios plantó una idea en sus corazones: crear un espacio donde los jóvenes como tú puedan usar sus talentos para servir. Un lugar donde tu forma de hablar, tu creatividad o tu sencillez para ayudar, se conviertan en herramientas para impactar a otros.

Y es que ellos saben, por experiencia propia, lo poderoso que es eso. Joselyn te dirá que su fe se encendió al ver el ejemplo de jóvenes que se entregaron por completo en un programa similar. Adam, formó parte de ese mismo programa y pudo ver cómo fue transformado. Por eso su sueño es tan grande: quieren que tú, en Latinoamérica, tengas la misma oportunidad. Que vivas una experiencia que no solo te cambie a ti, sino que lleve una chispa de esperanza a tu iglesia y a tu comunidad.

La historia de Adam y Joselyn también es una historia de aventura y entrega.

Adam llegó a México como un misionero novato, con más ganas que certezas. Se casaron en el 2008 y, con todo el amor del mundo, tomaron las riendas del grupo de jóvenes en Toluca. Luego, la vida los llevó a EE. UU., donde siguieron sirviendo en Oregón y Texas, hasta llegar a Tennessee en el 2020. En cada lugar, con cada joven, han ido puliendo el don que Dios les dio. No son perfectos, pero son reales, y eso es justo lo que ofrecen:

1. Saben escuchar de verdad. No solo oyen, sino que conectan con lo que pasa en tu mundo y entienden tus luchas.

2. Son pacientes. Creen en los procesos y están para guiarte, aconsejarte y apoyarte sin prisas.

3. Construyen familia. Para ellos, no eres solo un «proyecto»; valoran la relación contigo y con los tuyos.

4. Son auténticos. Se atreven a ser ellos mismos y a mostrarse vulnerables, para que tú también te sientas seguro de hacerlo.

5. No se rinden. Han caminado junto a cientos de jóvenes, viéndolos crecer, caerse y levantarse, hasta convertirse en adultos.

Adam y Joselyn no buscan seguidores, buscan amigos y compañeros de camino. Su meta es sencilla y enorme a la vez: usar todo lo que han aprendido y todo lo que son, para que tú, a través de SEM, descubras el amor de Cristo de una manera que te marque para siempre.